miércoles, 31 de enero de 2018

¡Caprichos del destino!


¡Silencio rojo!
Sonriente, cabalgaba a lomos del caballo que utilizaba para su rehabilitación. Aquella mañana el animal parecía avanzar receloso.
Un extraño sonido surgía de la lejanía.
El joven mantenía el equilibrio gracias a los anclajes y a la ayuda de su padre, que le acompañaba. Aún le costaba mantenerse erguido encima del alazán, pero pronto lo conseguiría. Su limitada movilidad le esclavizaba por completo a los adultos, y aquella dependencia había forjado una estrecha complicidad entre padre e hijo.
― ¡Maldito ruido!
El día amanecía primaveral; la vegetación lucía su encanto; el arroyo fluía saltarín; el olor a retama perfumaba el ambiente, y las aves volaban trinando su alegría.
De pronto, el monstruo irrumpió en escena y rompió el encanto. Apareció tras la curva del camino y los embistió.
Sin detenerse, el quad desapareció encabritado.
Abajo, en el precipicio, el cauce del río comenzó a teñirse de rojo.
Después… ¡Solo silencio!
                                                                                                      Moisés González Muñoz
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¡Soñada libertad!
Sonriente, cabalgaba a lomos del caballo que utilizaba para su rehabilitación. Aquella mañana el animal avanzaba parsimonioso.
Un chillido extraño llegó desde la lejanía.
El joven mantenía el equilibrio gracias a los anclajes y a la ayuda de su padre, que le acompañaba. Aún le costaba mantenerse erguido encima del alazán, pero pronto lo conseguiría. Su limitada movilidad le esclavizaba por completo a los adultos, y aquella dependencia había forjado una estrecha complicidad entre padre e hijo.
― ¿Escuchaste el sonido?
El día amanecía primaveral; la vegetación lucía su encanto; el arroyo fluía saltarín; el olor a retama perfumaba el ambiente, y las aves volaban trinando su alegría.
De pronto, el milagro. Un majestuoso águila apareció tras la loma del cerro, lo arrancó de la montura y lo elevó al cielo.
― ¡Socorro, grito el joven!
― ¡Disfruta muchacho. Soy tu libertad!
El vuelo soñado se hizo realidad.
                                                                                                      Moisés González Muñoz

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